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Opinión
Soberanía humanitaria y la primacía de la persona en Dublín
La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (C-511/25) nos invita a reflexionar sobre la tensión existente entre la rigidez de los procedimientos administrativos y la protección de la dignidad humana. El conflicto jurídico se centraba en si la cláusula discrecional del artículo 17.1 del Reglamento Dublín III podía aplicarse cuando el Estado responsable había sido designado mediante el criterio residual del artículo 3.2, párrafo primero.
Desde una perspectiva estrictamente literal, la referencia al artículo 3.1 en la norma podría sugerir una limitación técnica. Sin embargo, el Tribunal ha acertado al priorizar una interpretación teleológica y sistemática. La ratio decidendi es clara: la facultad de un Estado miembro para asumir la responsabilidad de una solicitud de protección internacional, basándose en consideraciones políticas o humanitarias, no puede verse restringida por un olvido redaccional del legislador. La doctrina fijada expande así la aplicabilidad de la cláusula de soberanía a cualquier criterio de designación, incluido el residual.
Este boletín considera que el fallo es un triunfo de la razón jurídica sobre el formalismo vacuo. Al permitir que un Estado asuma la responsabilidad de un solicitante —en este caso, una persona en situación de vulnerabilidad específica—, el TJUE refuerza el principio de solidaridad y la tutela efectiva de los derechos fundamentales, evitando que deficiencias sistemáticas en un tercer Estado deriven en tratos inhumanos o degradantes, prohibidos por el artículo 4 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.
En última instancia, la sentencia reconoce que la seguridad jurídica no debe entenderse como la aplicación ciega de un texto, sino como la garantía de que el Derecho sirve al hombre y no a la inversa. Al rescatar la voluntad del legislador de salvaguardar la soberanía estatal en favor de la protección internacional, el Tribunal asegura que el principio de subsidariedad y la dignidad inviolable de la persona prevalezcan sobre cualquier ambigüedad técnica.
Columna de opinión del equipo editorial. No constituye asesoramiento jurídico.